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LOS MARTES DE LA MEXICO o VISITANDO A LA TIA CaMiLLa
ilustración y texto: el poderoso
Pues que creen? que me decidí a ir a la México un martes, tal y como lo hice alguna vez el año pasado cuando de buenas a primeras me lancé a la Coliseo a ver la función de principio de semana. Aquella vez, me la pasé muy bien por que me contagió el ambiente retro-clásico del Embudo de Perú 77. Fué como haber visitado la casa de la abuelita en uno de esos días en que abre los baúles y roperos para mostrarnos toda clase de recuerdos y contarnos todas las anécdotas de la familia... el lado romántico-histórico de la Lucha Libre.
En cambio, este martes en la México, me pareció al principio como si la abuela hubiera fallecido y las reuniones se llevasen a cabo en la fría y cavernosa casa de la tía CaMiLLa, el oportunista de su maridín y los patanes de sus hijos. ¿Por qué? bueno, porque la tía CaMiLLa, desde que se casó con el Tío Kike Master, es enemiga del desorden, de las chácharas y de las antigüedades. Todas las cosas de la Abuela las vendió en tres pesos al primer ropavejero que pasó por ahí, sin siquiera preguntar al resto de la familia si deseaban conservar algün recuerdo de esas mágicas noches de martes, llenas de ambiente familiar, animada charla y una sencilla pero suculenta merienda con frijoles refritos, bolillitos calientes, pancito dulce y un buen café con leche.
Así es, me quedé apesumbrado de ver que estos martes populares, como los llama ahora el CMLL, ya han perdido casi por completo la escencia de la Lucha Libre. Unas largas cortinas azules cubren buena parte de las secciones azul y verde, así como el balcón y grada detrás de estas. La zona de ring luce bastante llena.... ya no hay esa cantidad escandalosa de butacas vacías de la que hablamos en nuestro pasado número. Lo triste es que esas butacas están llenas ya no digamos de aficionados de clóset ni de público neófito sino de pseudo aficionados que han convertido a la Arena México en una especie de antro en el que se dedican a consumir cerveza en cantidades demenciales y a dar rienda suelta a actitudes que se consideran inapropiadas dentro de la estricta etiqueta de su estrato social, como proferir toda clase de peladeces, meterse con los luchadores y las edecanes, faltar el respeto a los encargados de seguridad y actuar como si fueran los dueños del changarro. Sí, los llamados Fresas y los Yuppies se descuelgan desde Polanco, la Del Valle, Condado de Sayavedra, Villa Verdún, Bosques de las Lomas, Santa Fé, Interlomas y demás colonias para gente bonita transformando estas funciones en noche de villamelones. Estos escandalosos y numerosos grupos que van desde adolescentes preparatorianos hasta cuarentones ejecutivos de casa de bolsa y agencia de publicidad, son ahora el agosto de revendedores, franeleros y cubeteros. No conocen nada de lucha libre mas que el nombre de algunos luchadores y que los combates son a dos de tres caidas. Lo demás lo ignoran y no les interesa saberlo. Media docena de ellos son capaces de acabar por completo con toda la dotación de Coronas y Victorias de un cubetero.
Por otro lado, últimamente también abunda ("pulula", como diría el Pirrurris) otro tipo de villamelón: Aquel que viene de los estadios de futbol. Miembros de la barra brava de algún equipo y que solo cambian la camiseta de la su club por una de los Perros del Mal, pues se autonombran rudos de corazón. Pero en realidad, al igual que los fresas y yuppies, no saben NADA de luchas y tampoco les interesa saber. tambien van solo a exterminar las cervezas, gritar peladeces y meterse con todo mundo, con la diferencia de que esos desmanes que provocan dentro y fuera de los estadios del balompié nacional, tambien pretenden llevarlos al interior de las Arenas, lugares que tradicionalmente gozan de un ambiente seguro hasta para llevar a los niñitos más pequeños y a los abuelitos. Esta gente, en su inconciencia y ebriedad han provocado ya dos o tres altercados fuertes, uno de ello el mismo 21 de marzo, ante la estupefacción de la afición y de los cuerpos de seguridad, que se vieron rebasados por esa invasión de gandules. Esa clase de gente es la que con justa razón puede ser etiquetada como nacos o macuarrada... nada tienen que ir a hacer a la Arena México ni a ninguna otra. No queremos vivir en la Lucha Libre una tragedia del Túnel 29. Las arenas de Lucha Libre no necesitan Hooligans (y menos de a peso).
Esta visita a la casa de la Tía CaMiLLa pintaba para ser muy aburrida, como pasar toda la tarde viendo telenoveluchas entre puros extraños sin nada de qué hablar..
Pero la función -en sí- me pareció bastante buena, como el combate de minis entre los Perritos del Mal con un Pequeño Halloween más andrógino que nunca (le ponen traje de luchadora y sí se la cree el público) contra los técnicos comandados por Mascarita Dorada. Al final, los mini-canes perdieron por descalificación al arrancar la tapa al ex-mascarita Sagrada. insisto: Pequeño Damián 666 debe probarse contra los luchadores de talla superior, tendría más éxito que Virus.
En la tercera de la velada, Máximo se dió gusto joteando para deleite del público.
En la semi-final. Los nuevos Perros Averno y Mephisto, comandados por el mismísimo Hijo del Perro Aguayo, vencieron de manera sucia a la tercia integrada por Sagrado, Volador y el Negro Casas. El Perrito hizo dos o tres cosas que hasta me hicieron reir. Averno y Mephisto me sigue pareciendo que nada tienen que hacer dentro de ese clan.
El Sagrado se discutió como en sus mejores momentos del año pasado y Volador también ofreció muy buen combate. El Negro... pues soportando castigo. Definitivamente ya dió el viejazo.
Los martes, la Porra de Tepito también se la lleva light. No son tan notorios, como acostumbran serlo los viernes, también ellos saben ahorrar energías.
La lucha estelar es un combate por el campeonato semi-completo del CMLL entre el muy aclamado Rey Bucanero (más popular que nunca desde su divorcio y su regreso al bando rudo) y el retador Mister Aguila, luciendo uno de sus complicadísimos peinados y mejor musculatura que el campeón defensor. El tercero sobre el ring es el réferi Rafael El Maya. La cuestión con estas luchas de campeonato es que podría suponerse que deberían ser excitantes, emocionantes, que lo deberían de tener a uno a punto del derramársele la bilis, al filo de la butaca, con el grito en la boca, el ojo pelón y los puños crispados... pero no. Los combates de este tipo que he tenido oportunidad de presenciar, siempre han tocado la misma tonada: dos caídas que se van como agua y una tercera que dura una eternidad, pues es la única en que realmente se dan con todo (es cosa de estrategia, no de arreglo). Aunque el Buca y Aguila sí se discutieron en cuanto llaveo y a los lances (¡qué patadones mete Mr. Aguila, eh!) en la caida definitiva, ambos luchadores basan su estrategia en agotar al rival recurriendo al suplex (azotón en la lona) de manera continua para después intentar dominar con un candado, una palanca, una rana o un lance desde la tercera. En estas luchas, los combatientes buscan aprovechar al máximo su condición física y los errores del rival. Si las dos primeras caídas duraran mucho o se empeñaran en lucirse, los gladiadores no aguantarían un tercer episodio. Es muy agotador un combate mano a mano, pues no hay quién haga relevo para tomar un descanso. Las Luchas de campeonato podrán ser poco vistosas en términos de espectáculo, pero son excelentes oportunidades de ver cómo se lucha cuando hay de por medio algo más que una nota en los diarios.
Para estas alturas, el cubetero más cercano avisa al grupo de yuppies trajeados que tengo frente a mí que ya no tiene más cervezas para venderles... de cualquier modo ya no las necesitan, si toman una más, ¡se les va a salir por las orejas!
El dominio va y viene y varias veces parece que la cuenta de El Maya está por definir al ganador, pero solo llega hasta las dos palmadas. Este proceder puede resultar inmensamente aburrido al cabo de diez minutos... para quien no está sobre el ring, claro está. Y ese es precisamente el problema, porque el villamelón no toma en cuenta el tremendo desgaste que esto implica, solo quiere ver vistosos lances, topes y tijeras al estilo de Místico.
La condición física de ambos luchadores se ve finalmente mermada, al grado de que desesperadamente jalan aire por la boca y ya les resulta muy difícil incorporarse para intentar la combianción que rinda a su contrincante. Los aficionados de a peso siguen pensando que los luchadores solo están haciéndose payasos y se dan el lujo de abuchear. Al final, el Campeón retiene su título dominando a Mr. Aguila. y el Rey Bucanero festeja en grande con su famoso UH! UH! UH! UH! que es fuertemente coreado por la afición. Realmente, cualquiera de los dos pudo haber ganado, pero el Buca hizo lo necesario en el momento adecuado.. así se gana.
El público no sale muy contento que digamos, pero así son las luchas de campeonato, exhaustivas... además ya les dije de qué clase de público estamos hablando. Todo depende de la actitud con la que uno entre a la Arena.
En lo personal, me divertí. La porra de Tepito me saludó y el Sr. Chabelo me hizo una cordial invitación a sus famosa taquería, en la calle de Ferrocarril de Cintura, lo cual le agradezco enormemente y pronto nos veremos por allá.
También a la salida me encontré con algunos de los chicos de la UXW, entre ellos Maniatic Insane y Creepin Jerk, a quienes también envío un saludo, así como al empresario Lalo Reyes.
Para corroborar lo dicho acerca de la tremenda cantidad de alcohol que consumen los villamelones, se me acercó presurosa y tambaleante una muchachita que despedía olor a cerveza. ¡¿Eres El Valiente?! me preguntó, con la mirada algo turbia. Sí le respondí ¡¡PERO CON ZANCOS!!
El Cartel y la función, como les digo, no fueron malos. En lo que la está regando la tía CaMiLLa es en la decoración y en la gente que invita a sus reunioncitas, gente encajosa que ni es de la familia, que no saluda, que son groseros, desdeñosos, que ni las gracias dan, que se sienten dueños de la casa y que solo van a arrasar con la cantina, pero cuyo dinero luce muy bien en la cartera de los Tíos.
Bueno, afortunadamente para todos los aficionados de verdad, para quienes extrañan la receta original de la Lucha Libre mexicana, les tengo una buena noticia: La Abuelita no ha muerto. Puede que la tía Camilla y el Tío Kike se hayan quedado con la casa grande, pero a la abuelita la podemos seguir visitando los domingos en la Coliseo y en las funciones del IWRG y la AULL, donde cada vez hay mejores funciones al más puro estilo clásico... ¡visítenla!
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