El Poderoso
num 13 Hagase la Lucha

POPULARIDAD. Esa elusiva Dama

texto: Don Pancracio. ilustración: el poderoso

“¡Wag-ner! ¡Wag-ner! ¡Wag-ner! ¡Wag-ner!”
Gritan a coro miles de aficionados que portan la máscara del Galeno del Mal a manera de gorro. El Gladiador Coahuilense aparece por la pasarela de la Arena México (cuando todavía luchaba ahí) y un griterío ensordecedor inunda por completo a la Catedral de la Lucha Libre. Wagner se sabe querido... muy querido y comienza su show: hace su conocidísimo paso de puntitas, pone una rodilla al suelo, cruza los brazos en alto y levanta la cabeza de manera altiva y gallarda, pela los ojos y los dientes bajo la llamativa máscara que cambia de colores en cada combate, choca manos con algunos fans, finalmente ingresa al cuadrilátero y sube a una de las esquinas para saludar a la afición. La algarabía va en aumento, los abucheos e insultos de la porra de Tepito y la de Tacuba son aplastados por la incesante gritería de los miles de Wagnerianos, quienes están a punto del paroxismo orgasmiático... ¡más no se puede pedir! No les importa si gana o pierde, de cualquier modo, el Dr. Wagner Jr. pasará algo así como diez minutos más sobre el ring o la pasarela luego de concluido su combate, tomará el micrófono para gritar su famoso; “¡Bien, Bien, Bien, Bien, Bien!”, repetirá sus poses, dengues y pasitos para deleite de sus seguidores y para retorcer aún más el hígado de sus enemigos.
Eso, Damas y Caballeros, se llama Popularidad.

Con sus acostumbradas formalidades, el Sr. Muchacrema anuncia “...dispuesto a dar un rosario de llaves, una letanía de lances y una bendición a los vencidos... ¡Místicooooo!” Hace un año, la escandalera que se armaba era aún mayor que la que hoy provoca Wagner Jr.
El joven Místico era el máximo ídolo de la lucha libre mexicana, todos se peleaban por entrevistarlo, obtener su autógrafo, conocerlo en persona, presumir su amistad. Su rostro enmascarado era visto en todas partes, su nombre era mencionado por miles de bocas y docenas de publicaciones. Las Arenas se llenaban para verlo luchar y realizar sus increíbles lances, llaves y piruetas. Se presentaba hasta diez veces por semana en distintas plazas de México y Estados Unidos, desde Chicago hasta Mérida. Muchos podrán decir que me equivoco, sobre todo aquellos obcecados por el odio (y alguno que otro luchador viejito y envidioso por ahí), pero digan lo que digan, Místico es un genio de la Lucha Libre.
Mas en la actualidad, y debido a la sobreexposición de que ha sido objeto por parte de la codicia del CMLL, El Príncipe de Plata y Oro es horriblemente abucheado en sus presentaciones. A pesar de que el DJ de la arena eleva excesivamente el volumen del sonido local cuando se oye el tema “Me muero”, las puyas del público detractor superan a los vivas de la ahora escasa pero muy fiel fanaticada de Místico. Esa gente que lo aborrece se hartó de él, se cansó de verlo en todas partes, se cansó de sus desplantes y desaires y esperan verlo derrotado, humillado, lastimado y con la máscara hecha trizas.
Eso, queridos aficionados, se llama Impopularidad.

“Popular. adj. Dícese de quien es conocido y querido por la gente”
Pero ¿qué es la Popularidad? quién es? ...o cómo es? Yo la he visto y he tratado de entrevistarla o tomarme una foto con ella pero nadie me la ha querido presentar porque dicen que es “muy especial” para elegir a sus amistades, eso sí: la he visto muchísimas veces en las arenas de Lucha Libre, en conciertos, en mítines políticos, en el rating de las telenovelas, en las estaciones de radio, en concursos de belleza... ¡hasta en una kermés coronando a una reinita de la primavera! Imagínense a la mujer perfecta ¡así es ella! Seductora, atractiva, hermosa.

Cuando va a las luchas, Siempre está sentada en primera fila
, todos los luchadores se pelean por pagarle el boleto, invitarle un refresco, las palomitas y por regalarle una máscara o un muñecote de trapo. Ansían bajar del ring a saludarla e invitarla a cenar saliendo de la arena ¡Qué suertudos quienes logran que ella les acepte la invitación! Pero si no le da la gana ir, de plano ni la llamen, ni le manden mensaje al celular, ni le dejen comment en su Hi5 ni la busquen en el Messenger... simplemente no va a llegar, ni se va a disculpar ni va a dar explicaciones. Para tenerla como amante hay que caerle MUY bien... puede que en su vida te haya visto antes, pero es muy dada al amor a primera vista. Además es muy voluble, un día está toda feliz, va contigo a todas partes, te hace ver más guapo y fortachón, te rocía de feromonas cada mañana, te llena la casa de gente feliz, tu teléfono suena y suena, te llueven contratos y entrevistas y hace que tus días sean luminosos y felices. Pero por cualquier detallito se puede terminar la amistad. Que si te vió con otra, que si trataste mal a tus fans, que si se descubre que eres borrachín o mariguano, que si te rompes una pata y quedas fuera de acción seis meses, que si te tomaron foto sacándote el moco... y al otro día todo amanece nublado, todos tus defectos salen a relucir, el teléfono deja de sonar, no consigues chamba y todo mundo te saca la vuelta o te escupe en la cara. Tus camisetas, figuritas y máscaras ya no se venden ni en los puestos de la calle. Nada se ve igual... ella ya no está en tu cama, se ha ido sin dejar ni siquiera una notita de despedida. Ella nunca va a aceptar tus explicaciones porque a quien ella escucha es al público y a los medios.

Si eres de los que se acostumbran a tenerla cerca y la conviertes en algo tan cotidiano y mecánico como sabrosearte el pecho, lanzar besos, poner tu gorrito en la esquina y bailar el kasatchok, seguramente también te dará una patada en el trasero y tendrás que conformarte con verla pasar... de lejos y del brazo de otro. Por más que le haces señas para que te mire y que tratas de abrirte paso entre la gente para ir a saludarla, jamás logras alcanzarla. La llamas y siempre te mandan a buzón y si te llegas a topar con ella, desviará su mirada. Así es la Señorita Popularidad. Nadie le da órdenes. Algunos también la llaman “Fama” y tienen suerte de haberse echado un rapidín de cinco minutos con ella.

Hay quienes pretenden ser su dueño a costa de pagar grandes sumas para crearse una muñeca inflable a semejanza de ella, una versión pirata de la Popularidad que nadie creerá.
Pero no crean, la Popularidad también es interesada y a veces también se le puede rentar como dama de compañía o edecán. No lo hace por amor ni por cariño, solo por interés, porque le pagaron por hacerlo. Así es como la Popularidad trabaja con la AAA

Otros, Como Ultimo Guerrero, Arkangel, Texano Jr , el Mesías, el Zorro y el Hijo del Perro Aguayo aprovechan el lado oscuro de la Popularidad al hacerse odiar por ella intencionalmente, eso tiene doble mérito. En vez de tratar de cortejarla y desvivirse por ella, hacen todo lo contrario: La salpican de sudor, le caen encima en sus lances fuera del ring, se la mientan con ambos puños, le escupen agua, le rompen sus mantas y muñecos y jamás la aceptan en su Myspace. Tal como los clásicos niños de sexto de primaria que se gustan pero su forma de demostrarlo es haciéndose groserías y bromas pesadas hasta que un día los cachan besuqueándose en una esquina y son novios hasta que se casan. Esta faceta de la Popularidad es la más fiel y duradera, según se ha visto. Llegan a ser pelados, groseros y odiosos, pero aún así la gente los sigue y los aclama, portan su camiseta y compran su máscara o su figurita.

Hay también grandes luchadores que aunque ya son mayores y no los vemos seguido en los carteles, son fuertemente ovacionados y tratados con mucho cariño y respeto por parte del público. Ellos y la Popularidad quedaron como entrañables amigos “con derechos”. A esos luchadores los conocemos como Leyendas del Ring: Villano III, Mil Máscaras, Tinieblas, Cien Caras, Canek, Solar, Super Muñeco y muchos otros. Y donde quiera que se presenten, la Popularidad se encarga de que sean bien recibidos con alfombra roja y fanfarria
Algunos, como el Santo, Blue Demon, Solitario, Aníbal y hasta el mismo Dr. Wagner más otra gran cantidad de leyendas ya fallecidas, han heredado a sus hijos el don de la Popularidad, aunque esta primero los puso ante la dura prueba de someterse al escrutino de la afición para ver si eran dignos de ella y ahora, aprobado el examen, se convierte en su amante incondicional, se pone a su servicio como publirrelacionista de tiempo completo.

Quienes han visto a la Popularidad alejarse de sus vidas, saben que ganarse de nuevo su cariño, su amistad o sus favores es una labor titánica ¿verdad, joven Místico? ¿Podrá usted apropiarse nuevamente del corazón de la Popularidad?