fotomontaje y texto: el poderoso

Esto, lamentablemente para los aguerridos pancrasiastas, dista mucho de ser verdad. Actualmente, un luchador en el tope de la fama, como Místico o Cibernético, está ganando de 15,000 a 20,000 pesotes por lucha. Si tomamos en cuenta que, a sus 25 años de edad, el joven Príncipe lucha de tres a cuatro veces por semana, pues veremos que se lleva una muy buena lana… ¿entonces? Sí, sí…. pero se trata de Místico, la estrellita del CMLL. No cualquiera gana lo mismo que él ni tiene los contratos publicitarios en que participa el Apóstol de la Lucha Libre con el mismo Consejo Mundial, su cómic, una marca de helados, etc.

La mayoría de los luchadores vive de partirse el alma hasta cinco veces por semana en distintas ciudades de la república y el extranjero.
Algunos salen corriendo de una arena para poder llegar a otra y luchar ¡dos veces en una misma noche! Muchos (y repito: muchos) ganan el mínimo garantizado de 2000 a 5000 pesos por lucha. Digo, diez mil a la semana no suena mal pero los viajes no siempre son pagados por la empresa, ni los viáticos ni los hoteles ni los ayudantes. Siguen habiendo luchadores que sólo cobran cuando triunfan en su combate; a los perdedores a veces no se les paga ni la comida.

Existen varios otros que se sostienen ejerciendo profesiones u oficios fuera del ring, desde meseros y oficinistas hasta arquitectos, ejecutivos bancarios e ingenieros en sistemas. El Hijo del Santo ejerce abiertamente su profesión de comunicólogo a través de un programa dominical en la radio.

Sus atuendos son caros, les recuerdo que una máscara profesional cuesta entre 1000 y 2000 pesos dependiendo de la calidad y cantidad de los materiales. Además necesitan mandarse hacer botas, capas y otros accesorios sin mencionar todo su equipo de protección como rodilleras, tobilleras, coderas y conchas.

Otra gran lápida sobre la espalda de los Gladiadores la constituyen sus gastos médicos: El CMLL cuida de sus luchadores pagando excelentes servicios de salud para sus agremiados. Eso sí es digno de aplaudir, pues en otras empresas no sucede igual. Los mismos luchadores deben pagar a los médicos y terapeutas de su propia cartera. Algunos pancraciastas hacen “vaquita” o caja de ahorro para el día que uno de ellos lo necesite. Es por ello que los combates de otras empresas se desarrollan con menos acrobacias y vuelos audaces. No hay tanta contundencia al aplicar una llave como la hay en las funciones de la México y la Coliseo. Esta falta de prestaciones médicas afecta al espectáculo y hace ver mal a los combatientes por el aparente exceso de precauciones.

Desafortunadamente también son muy pocos los Luchadores que piensan a futuro invirtiendo sus ganancias en fondos de ahorro, bienes raíces o abriendo negocios productivos. Hombres mesurados e inteligentes como Atlantis y Blue Panther han podido llegar a un estilo de vida cómodo después de más de 20 años de grandes esfuerzos y sacrificios pero con la seguridad de un retiro tranquilo cuando llegue el momento. Algunos han abierto gimnasios que les producen una entrada extra de bastante importancia. Es bien conocida la Tortería de Super Astro, en la calle de Luis Moya y ahora Heavy Metal ha abierto un espectacular Pub en la Roma (de verdad que le quedó chido). Además es el único luchador que porta publicidad en su atuendo de ring.
Atlantis promueve su propia línea de máscaras y ropa. El Hijo del Santo y Blue Demon Jr son reconocidos empresarios cuyos negocios han prosperado a través de una buena mercadotecnia e ideas fuera de lo común.

Existe otra gran muralla en la vida de los luchadores: Los contratos y las marcas registradas. Seguramente han visto a Luchadores que han tenido que cambiar de nombre y/o apariencia al emigrar, por ejemplo, del CMLL a la AAA o viceversa, como La Parka, o L.A. Par-K. O seguramente notaron ya desde hace tiempo que el Octagón de los 90s ya no es el mismo que lucha actualmente (de hecho, es algo así como el cuarto o quinto). O se preguntarán porqué de pronto desaparece de las arenas un luchador que gozaba de gran popularidad y reaparece varias semanas más tarde. O cuál de los cinco Máscara Sagrada es el verdadero.
Casi ningún luchador es dueño de su nombre de batalla ni del diseño de su máscara, tal es el caso de Místico. Mucho se rumoró a fines del 2006 que el Príncipe emigraría a la WWE siguiendo los pasos de Rey Misterio Jr, pero seguramente tendría que hacerlo con otro nombre y otro diseño de máscara, pues el CMLL es poseedor de todos los derechos sobre la marca registrada como Místico. El Príncipe de Plata y Oro
(MR), así como las características distintivas del personaje, tales como su máscara y atuendos. Simplemente despediría al actual Místico y contrataría a otro luchador de físico semejante para reemplazarlo.
El pedir un aumento o renegociar un contrato es un verdadero calvario para los gladiadores del cuadrilátero, pues las empresas los tienen prácticamente agarrados de ya-saben-dónde. Desafortunadamente casi ninguno de ellos se arriesga a contratar un agente, apoderado o representante, pues estos gozan de muy mala reputación en México. Lo que menos necesita un Luchador es un viejo transa que le chupe la sangre y le vacíe la cartera. Por eso unos pocos deciden llevar su carrera de manera independiente, como es el caso de Blue Panther, rarísimo caso de exitoso Agente Libre dentro del mundo del pancracio y que puede darse el lujo de negociar contratos sin coacción alguna.
Los luchadores quisieran aparecer en cajas de cereal, cómics, ropa deportiva, comerciales de TV, firmas de autógrafos y demás medios de promoción, al igual que Místico. El problema es que las empresas los tienen maniatados en gran medida y por otra parte, no tienen en quién confiar para conseguir buenos contratos. pues los ejecutivos en relaciones públicas los siguen menospreciando o tratan de exprimirles hasta el último centavo.
Escasamente hemos nombrado una docena de gladiadores con cuentas bancarias de respeto.
Como pueden ver, lo más doloroso en la Lucha Libre no son solo los golpes, sino lo que cuesta (o debería costar) cada uno.