|
ilustración: el poderoso. texto: don pancracio.
¿Quieres un autógrafo? Primero compórtate!
Bienvenido a esta nueva sección. Soy Don Pancracio, vigilante de la educación y buenas costumbres de la Lucha Libre.
Al contrario de lo que muchos piensan, los luchadores son personas corteses, atentas, respetuosas y amables. He conocido algunos que son tímidos o no muy sociables, pero ninguno que pueda calificarse de sangrón, pesado o payaso. Les agrada convivir con el público, dar autógrafos y tomarse fotos con los aficionados, pero también son gente como cualquiera y hay veces que no estan de humor o traen mucha prisa por retirarse.
Ellos son buena onda
¿y tú?
Te hago cinco buenas recomandaciones:
1.- Cuando pidas autógrafos no llegues preguntando ¿Y tú quién eres? No la riegues. Por educación, tómate la molestia de conocer su nombre antes de acercarte con tu libreta o programa. Otra cosa: No seas tacaño. Es un truco muy barato eso de llevar una máscara de a peso (comprada en la calle) para que te la autografíe un luchador, es algo que a ellos les desagrada bastante.
2.- No lo jalonees para llamar su atención, especialmente a las Luchadoras. Eso es algo que a ti tampoco te gustaría. De hecho, evita tocarlo. A veces los Luchadores salen de la Arena con fuertes golpes.
3.- Ni en broma intentes retarlo, ni hacerle la finta de que lo vas a golpear o a aplicarle una llave, podría ser nocivo para tu salud.
4.- No trates de hacerte el chistosito ni andes de llevadote, no lo conoces y puede que esté en sus cinco minutos de mal carácter. Si eres más alto o te sientes más musculoso, no dejes que te salga lo machín, no se te ocurra hacerle burla o compararte con él, te verías muy naco.
5.- No quieras acapararlos. Si vas con tu familia o un grupo de amigos, no pretendas que se tome foto con cada uno. Hay más gente esperando.
Vaya, no es nada del otro mundo, son personas a las que hay que tratar de la misma manera en que a tí te gusta ser tratado: con respeto. Está bien que te pongas nervioso o que te gane la emoción, pero no dejes que esos sentimientos se traduzcan en insolencia o en sangre pesada. |