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ilustración y texto: el poderoso.


Ese exquisito mundo.
El cine de Lucha Libre comenzó en 1952 con la filmación de EL ENMASCARADO DE PLATA que, curiosamente, no fue estelarizada por El Santo, sino por el Médico Asesino. Nació así ese encantador mundo lleno de acartonadas criptas, criaturas monstruosas, chicas curvilíneas, laboratorios científicos, agentes de la Interpol, autos deportivos, murciélagos de látex, telarañas de azúcar, terribles acordes de órgano y vibráfono, cuellos de tortuga, conjuntos de poliéster… y también Lucha Libre.
Con todo y su bajo presupuesto y una extrema candidez neobarroca que comenzaba desde las pestañas postizas de las mujeres vampiro, estas obras han llegado a convertirse, como es ya sabido, en joyas del cine de culto, siendo –por supuesto- la más famosa de todas “Santo contra las Mujeres Vampiro”
Sin importar lo pobre de sus recursos cinematográficos, sus rudimentarios efectos de sonido y su sencilla producción a base de cartón piedra, hielo seco y látex, el público llenaba las grandes y ya desaparecidas salas cinematográficas de la época como el Mariscala, el Maya y el Popotla -no aspirando a ver una superproducción estilo Hollywood- sino a héroes de acción y de verdad, que podían ser vistos en persona. Nada de imitaciones ni personificaciones ni botargas, sino el hombre en sí, el mismo señor que se sube a luchar al ring de la México y de la Coliseo es aquel que defiende el bien para después desvanecerse sigiloso en un envidiable convertible y su brillante capa ondeando al viento.
Aunque posteriormente se hicieron intentos con mucho más esfuerzo económico y luchadores de gran fama, como Atlantis y Octagón, el cine de lucha libre nunca fué lo mismo cuando dejaron de participar las legendarias figuras como Santo, Blue Demon y Huracán Ramírez… aunque hablaran con las voces de Bruno Rey y Víctor Alcocer.
Se perdió ese mundo. Un mundo en el que incluso brillaron actores que jamás fueron luchadores, como David Silva y Lorena Velázquez.

Como consecuencia del cine de lucha libre, surgieron estereotipos y paradigmas o ideas comunes en cuanto a estética y moda. La estética, recordemos, es una parte de la filosofía que se encarga de juzgar la belleza a través de categorías como lo sublime, lo bello, lo feo y lo grotesco.
Desde los años 60 y 70 se parodiaba la apariencia y vestimenta de los luchadores en Cintas y programas cómicos como el show de los Polivoces y recientemente a través de la cinta hollywoodense Nacho Libre, uno de los principales impulsores a nivel mundial de la enorme popularidad de que hoy goza la Lucha Libre.

Como ya hemos dicho en otras ocasiones, aún en el México de1952, el futbol, los toros, el boxeo, el béisbol y las carreras de caballos eran deportes más populares que la Lucha Libre ¿Por qué entonces los Luchadores se convirtieron en los clásicos héroes del Cine Mexicano junto con los Charros y los personajes que luchaban contra la adversidad, como Pepe el Toro? Claro, se hicieron cintas –de carácter más bien anecdótico o biográfico- donde los futbolistas, toreros, boxeadores y jockeys eran los protagonistas, sin embargo en estas se nos presentaba al futbolista únicamente a nivel deportivo, como lo hizo Horacio Casarín en Los Hijos de Don Venancio. El Torero era un personaje soberbio y arrogante, como en las películas del matador regiomontano Lorenzo Garza. El boxeador generalmente era un tipo orgulloso, de carácter débil e incapaz de convivir con el éxito, como el mismo David Silva en Campeón sin Corona, reflejo de las cotidianas frustraciones de la sociedad mexicana.. El jockey, un fulano inmiscuido en asuntos de apuestas y otras transas. Muchas de estas producciones tenían finales trágicos o melancólicos y en ningún caso se trataba de un héroe que trascendiera fuera de lo deportivo. En las películas del Santo, la ciencia ficción rebasaba al deporte pero sin dejarlo de lado, la máscara de color angelical proveía esa aura de súper héroe al estilo americano. La protección de la identidad ¿Qué conocíamos de la vida privada del Santo además de su famoso laboratorio? Nada. Hasta mucho después conocimos su gusto por los suéteres de cuello de tortuga en colores claros ¿Cuándo el Enmascarado de Plata se mostró como un personaje corrupto, frustrado, soberbio o incapaz? Nunca. El señor siempre fue representante del buen ejemplo y de que los buenos siempre triunfan. Desde luego que el Cavernario Galindo, Wolf Ruvinskis y la Tonina Jackson jamás llegarían al nivel de semi-Dios alcanzado por Santo y Blue Demon. Mucho tenía que ver la máscara pero también la inocente sencillez con que ambos personajes se conducían en la pantalla, tal como aquel simpático Batman de la serie de TV de los años 60. Mientras que Santo y Blue representaban una especie de Caballeros Templarios ajenos a los placeres terrenales, Las películas de Huracán Ramírez nos presentaban a un hombre común vivendo una sencilla vida familiar. Y por otra parte, la llegada de Mil Máscaras trajo a un personaje juvenil, bromista y admirador de la Belleza femenina.

Pero como ya lo hemos resaltado, la verdadera magia del Cine de Lucha Libre consiste en que sus protagonistas saltaron directamente de lo real a lo ficticio y no al contrario