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HAGASE LA LUCHA NUMERO 9

ilustración y texto: el poderoso

A la reja con todo y chivas! Llegó la “hora de la verdad” para ver si el Perro se queda reducido a Xoloizcuintle o si alguno de los otros participantes en este showdown va a tener que revelarnos su identidad. Lo que empezó como una rivalidad entre Blue Panther y el Hijo de Lizmark, terminará siendo una orgía luchística de inmensas proporciones que en una sola noche resumirá dentro de una jaula todos los pleitos que vimos pasar durante un año: Wagner-Atlantis, Atlantis-Villanos, Ultimo Guerrero-Villano V, Lizmark-Místico, Místico-Perro, Lizmark-Perro, Panther-Atlantis, Perro-Panther, Wagner-Místico, Ultimo Guerrero-Wagner, Guerreros de la Atlántida-Perros del Mal… la combinación que se les ocurra la verán ahí, mis queridos aficionados. una licuadora de rencores y cuentas pendientes.

Queda ver, desde luego, si esta función valdrá la pena como para pagar el alto precio de las entradas. En la reventa, los boletos de primera fila ya se cotizan en tres mil pesos, pero aún así se espera una entrada récord en la Arena México, lejos de las flojísimas entradas que hemos visto últimamente en la “Catedral” donde el balcón y las gradas han lucido como el cráneo de Adal Ramones. El 28 de septiembre es la fecha que muchos esperan, afilando sus garritas dentro y fuera de la arena, desde quienes esperan despedazar a su rival en el ring para humillarlo de por vida hasta quienes se privan de su reglametaria cañita de aguardiente León y su Lulú de manzana para poder pagar un boleto a ticketmaster.

Esperamos que esta función de aniversario no se convierta en una pantomima con un resultado predeterminado, que no termine con un luchador asfixiado por los morbosos flashaszos y lentes de las cámaras y celulares que se abalanzarán sobre él una vez que le hayan contado las tres palmadas, siendo que él ya sabía de antemano que así sucedería. Hay en juego demasiadas máscaras extremadamente valiosas, como las de Wagner, Místico, Atlantis, Blue Panther y Ultimo Guerrero.

No hago menos a Lizmark, pues aquí en HLL sabemos que es uno de los mejores luchadores en la actualidad, pero lamentablemente las apuestas no le favorecen en absoluto. El público técnico y buena parte de los rudos lo detestan por sus “traiciones” a Místico y al Perro Aguayo. A veces pareciera como si no tuviera suficientes ganas de triunfar, como si ya estuviera aburrido de la Lucha Libre. Tiene lo necesario para tundir a golpes a cualquiera de sus siete rivales pero últimamente lo hemos visto caer de manera inexplicable. No creemos que esté planeando un suicidio deportivo, pues vaya que tiene con qué ganar.

El Perro Aguayo en realidad tiene muy poco que ofrecer. Su cabellera no vale ni la mitad de cualquiera de las máscaras en disputa… ni siquiera la de Villanito V, que es la menos cotizada del cartel. Su calidad como luchador está más que en entredicho luego de sus pobres actuaciones recientes, tan solo en la función del viernes 7 de septiembre, trató de dar más de sí, al igual que muchos otros que se empeñan ahora por gritar al CMLL y a la afición “¡Mírenme! ¿¡Verdad que soy chingón y merezco estar en la función de aniversario!?” siendo que la mayor parte del año no ofrecen más que migajas de talento y demostraciones soporíferas ¿O no, Mr. Aguila, Calígula, Messala, Starman y demás?
El Perro ya no es tan vitoreado como antes, pues mucha gente del público se ha percatado ya de lo que venimos critcándole desde hace meses: por sí solo no es capaz de vencer. Lo que da en el cuadrilátero no le alcanza para ostentarse como ídolo, sino como favorito de los rudos, simplemente. Los abucheos son cada día más abundantes para el can menor, sobre todo lo llaman “payaso de televisa” por obvias razones a las que no vale la pena dedicar espacio. No sale de la misma rutina ni presenta nada nuevo en cuanto técnica o recursos. Todo su numerito consiste en ganar haciendo trampa. ¿Qué hará ahora que no podrá disponer dentro de la reja de ninguno de sus compinches? De los ocho que entrarán a la jaula, solo él basa su estilo en depender de otros.

Sin duda, el favorito sentimental del público es Blue Panther. Hablo en general, desde luego, pues los rudos de corazón no quisieran ver otra cosa que la humillación total para el Maestro Lagunero, a quien llaman “viejito” y “abuelito”, pero que le pregunten a sus queridos Perros del Mal cómo les ha quedado el brazo después de luchar contra Panther. Podrá ser un veterano de los años 70, pero de ningún modo está acabado ni mermado. Se mantiene en muy buena condición física a pesar de que ha perdido velocidad. Su desventaja son los titubeos que ha demostrado antes de los lances y su mal hábito de ajustarse la máscara a cada momento, lo cual le hace perder la “concentrancia”. Ya demostró que tiene la capacidad para vencer a un gigante como Lizmark Jr, pero ¿tendrá aún la energía para resistir este mini torneo?.

Wagner y Místico se enfrentan más en un duelo de popularidad que de Lucha Libre. Su rivalidad es totalmente “de plástico”, artficial, teatral y creada por intereses de taquilla a partir del torneo la Gran Alternativa. Sin embargo, esta rivalidad puso de manifiesto las tacañerías luchísticas de Wagner y evidenció el cansancio de Místico debido a la sobreexplotación de que ha sido objeto el Príncipe de Plata y Oro. A partir de entonces, Wagner se ha transformado en un Gladiador de Hierro que será quizá el rival más difícil dentro de esa jaula. Su único punto débil es su ego, tan enorme como su popularidad y obscenamente más alto que el de Diego Maradona

por su parte, Místico se ha tomado tiempo para reponerse de sus lesiones y hacer mucho trabajo en gimnasio, pues su gran debilidad es su poco generosa masa muscular. Su gran arma es la agilidad y la rapidez con la que aplica sus excruciantes llaves. Su máscara es sin duda la que cualquiera de los rivales , excepto Panther, quisiera tener en su sala de trofeos. No hay duda que es la tapa más cotizada de la noche.

Ultimo Guerrero tiene muchos asuntos pendientes con Panther, Villano V, Perrito Aguayo y Wagner. En un momento dado, podría salir en defensa de Místico, como lo hizo al darle terrible paliza a Wagner. Debe rendir cuentas por sillazos, golpes bajos y por la espalda, máscaras rotas y triunfos inmerecidos, aunque eso no le quita ningún mérito al campeón internacional, quien es tambien uno de los mejores luchadores de México, yo digo que uno de los tres mejores. Su mejor arma es la desición que tiene para atacar a sus rivales y su gran resistencia al castigo, comparable con la del Negro Casas. No tiene puntos débiles de importancia, por lo que se convierte en el segundo más peligroso, después de Wagner.

Luego, el par de huelemoles que “mágicamente“ se apuntaron a la mera hora para esta función de aniversario: Atlantis y Villano V, otros dos señores que tienen mucho que discutir encerrados en esa jaula. Depués de un retorno francamente patético en compañía de sus hermanos, Villano V se tomó un descansito para mejorar su condición física, de tal modo que sus últimas presentaciones en la México han resultado bastante sobresalientes. Tras la lesión de Villano IV, el quinto Pantera Rosa ha deambulado por distintas huestes rudas sin pena ni gloria hasta que por fin ha encontrado la inspiración para tomar un segundo aire y enfrascarse en unos tremendos duelos a puño limpio con los Guerreros de la Atlántida. Sin duda, su punto débil sigue siendo su voluminoso físico, que le impide reaccionar con agilidad, cosa que el Rey del Oceano no dejará de aprovechar para poder ponerlo con la espalda plana sobre la lona o someterlo con su quebradora en alto, tal como lo hizo hace siete años con Villano III. A sus 45 años (hay quien dice que en realidad tiene 53), Atlantis sigue en estupendas condiciones y es uno de los rivales a vencer junto con Wagner y Ultimo Guerrero. Me extraña que no haya sido capaz de destronar a Rey Bucanero pese a que este es una enciclopedia de lesiones. En fin, no le tocaba, pero ahora tendrá la gran oportunidad de llevarse otro codiciado trofeo a su ya nutrida vitrina. Aunque sea rudo, Atlantis sigue siendo el “niño bueno” de la Lucha Libre, un ejemplo a seguir dentro y fuera del ring.

La forma en que se concertó esta función resultó un montaje por demás acartonado y predecible. Demasiadas casualidades como para ser verdad. Esperamos de verdad, por el bien del CMLL, que el teatro termine ahí y que no se le permita la entrada a esa jaula en forma de réferis cegatones, mano negra de otros luchadores, “accidentes inexplicables” o resultados cantados desde el principio. Que pierda la máscara o la cabellera quien merezca perderla y no quien se encuentre abajo en las encuestas de popularidad. Esto es Lucha Libre, no un concurso de simpatía. Y si alguno de estos ocho ya pactó su derrota de antemano, que se lo cargue pifas porque se lo tendrá bien merecido.